En ocasiones, en el mundo de los videojuegos, como pasa en otras disciplinas artísticas, te encuentras con títulos que, a pesar de su simpleza, esconden cosas absolutamente geniales y, por qué no decirlo, brillantes. Hoy vengo a hablaros de un videojuego que apareció allá por el año 2010 para dispositivos iOS y llegó también a sistemas de Sony como PS3, PSP y PS Vita, enmarcado dentro de una iniciativa de la compañía nipona llamada Minis que pretendía poner a disposición de los usuarios juegos de corte independiente desarrollados con bajo presupuesto pero con mucho talento. Ahí descubrí este Fly Flu, un beat ‘em up muy peculiar que nos ofrecía detalles realmente curiosos sin salirse de lo establecido en el género.

Desarrollado por Invictus Games, un pequeño estudio húngaro, Fly Fu nos ponía en la piel de nuestro valiente protagonista: un tipo llamado McFly al cual el destino le lleva a aprender artes marciales para acabar con la escoria del vecindario y rescatar a la damisela en apuros. Hasta aquí, nada que no hubiésemos visto miles de veces en este hobby que tantas alegrías nos da. La premisa es la de un brawler o un «yo contra el barrio» de toda la vida. La gracia está en que aquí manejamos a una mosca (sí, habéis leído bien) que estaba pasando un día de asueto en la playa con su novia Kate Moth (una polilla) hasta que unos insectos muy desagradables, liderados por un escarabajo, le dan una paliza y secuestran a su chica. Cuando todo parece ya perdido para nuestro héroe, entra en escena el maestro mantis religiosa y, cual Señor Miyagi, le enseña al joven alado de ojos saltones todo lo necesario para repartir tollinas a diestra y siniestra y ajustarle las cuentas a los malosos.

Esta idea tan original con insectos, que fue concebida originalmente para ser llevada sólo a móviles iOS, quedaba plasmada aquí de manera magistral en un juego 2D con scroll lateral con un genial apartado artístico que podemos decir que era el verdadero punto fuerte del juego. Los insectos estaban fotografiados y los fondos, la barra de vida y los diferentes ítems que aparecen en la pantalla están dibujados en una especie de trazo abocetado, lo que le da al título un aspecto gráfico muy chulo y, sobre todo, muy diferente a todo lo visto en este género. A través de cinco fases, muy similares entre sí, teníamos que ir derrotando a nuestros enemigos a base de golpes para lograr cumplir con nuestra misión de rescate.

Nuestro protagonista, además de golpear con sus patas, era capaz de realizar movimientos evasivos hacia atrás y también podía saltar hacia adelante pero el mayor problema radicaba en que el personaje era bastante lento al avanzar y golpear y en bastantes ocasiones la jugabilidad se resentía. Un juego de este estilo debe ser siempre lo más dinámico posible y este no era el caso. Un aspecto positivo de la jugabilidad era el poder activar el modo «Berzerker» en el cual, tras rellenar la barra roja de energía al haber acumulado muchos golpes seguidos, McFly se volvía muy poderoso durante unos segundos y con su bandana y sus guantes de boxeo era capaz de destrozar a los pobres incautos que se cruzaban en su camino. Otro detalle interesante, era que podíamos usar objetos tales como cerillas o agujas de coser que en nuestras se convertían en armas letales. Tampoco podemos dejar de lado la banda sonora que posee este título, en la línea de cualquier cinta clásica de artes marciales y con melodías orientales realmente muy conseguidas.

Desgraciadamente, el juego no tuvo mucha repercusión fuera del circuito de los usuarios de PlayStation y al final de la vida útil de los sistemas para los que apareció, cayó en el olvido. Quizá de haber visto la luz también en plataformas de juegos de descarga digital de juegos para PC como las populares Steam o GOG, el juego sería más conocido hoy día. Pese a todos estos posibles inconvenientes, actualmente sigue siendo un juego muy disfrutable para echar partidas rápidas y además es un título que pesa pocos megas y es fácil de emular, por lo que incluso en 2022 algunos nos seguimos acordando todavía de él y continúa dando buenos ratos de diversión. Después de todo, ¿Quién no querría ponerse en la piel de una mosca que sabe Kung-Fu y va por ahí a dando golpes a avispas, abejorros y otros bichejos?