Increíble Patrulla-X: Mutantes a la deriva [Opinión]

Antes de nada, quiero dejar claro que si sigues leyendo es bajo tu propia responsabilidad. ¿Por qué digo esto? Pues porque igual dejo caer un par de spoilers de la colección regular que está publicando en estos momentos Panini Comics. Una vez hecho el pertinente aviso, paso a contaros algunas cositas de esta nueva serie de la familia mutante de Marvel que nos presenta una cabecera que, si bien está lejos de ser lo que prometía (ojito a los que la subáis con mucho hype a ella porque el hostiazo puede ser épico), también es cierto que no deja de tener ciertos detalles interesantes para los fanáticos de estos personajes que ya son clásicos de la compañía y del género superheroico norteamericano.

La alineación de este nuevo equipo es, cuanto menos, curiosa. Para empezar, aparecen en la formación personajes de décadas gloriosas como los ochenta y de los noventa y los “dosmiles” pero aún así la colección tiene cierto tufillo nostálgico que parece impostado. Eso es, como digo, en parte por la elección de los miembros del grupo. Bishop, Gambito, Pícara, Lobezno (en su encarnación actual de El Viejo Logan, obviamente), Mística, Mariposa Mental y Arcángel son la nueva e increíble Patrulla-X (Astonishing X-Men,en el original). A este grupo le unimos un elemento subversivo como Fantomex (la genial creación de Grant Morrison e Igor Kordey para New X-Men) y un enemigo clásico de estos como el peligroso Rey Sombra a batir de la amplia galería de los mutantes. Con esta premisa, el guionista Charles Soule construye un primer arco argumental que no acaba de despegar y que, para colmo, trae de nuevo a la palestra uno de los males actuales de muchas colecciones y eventos de La Casa de Las Ideas: el maldito baile de dibujantes.

“¿Resucitarán los mutantes de Marvel de una vez por todas?”

Para empezar, tenemos a Jim Cheung, Ed McGuinnes, Mike Deodato Jr. o Carlos Pacheco en los primeros números en los lápices y a Mark Morales, Walden Wong y Rafael Fonteriz en las tintas. Del mismo modo, nos encontramos a coloristas como Frank Martin o Richard Isanove. Como veís, son nombres consagrados en la industria, todos ellos grandísimos profesionales. El problema es que, por magnífica que sea la historia (que además no es el caso que nos ocupa, ya que estamos ante una aventura bastante convencional) cuando cambias el apartado gráfico en cada número, la colección se resiente (desde mi humilde punto de vista). Quizá este hecho no afecte a todos los lectores pero para muchos sí que es importante la estabilidad gráfica en una serie de cómics.

Como digo, esta nueva etapa que arranca ahora parte de una premisa sencilla pero efectiva desde el punto de vista del fan. Se ve que el editor Mark Paniccia no ha querido arriesgar mucho y desde Marvel han optado por una típica historia de los X-Men, los cuales deben formar un grupo (más o menos variopinto) para hacer frente a un peligrosísimo enemigo que supone la mayor de las amenazas para la raza humana. En este caso, la amenaza es nada más y nada menos que el Rey Sombra (un villano clásico de la galería de estos personajes). Los mutantes, pese a ser temidos, odiados y atacados por el homo sapiens, no dudarán en poner en peligro sus vidas (y sus almas, por qué no decirlo) para combatir tan siniestro mal.

La trama de estas primeras grapas nos trae un ataque psíquico a gran escala que, curiosamente, sólo Mariposa Mental detecta. El responsable, el mencionado Rey Sombra que regresa por todo lo alto con la idea de someter al planeta entero. A partir de ahí, se suceden batallas en el mítico “plano astral” y somos testigos de revelaciones interesantes sobre determinados miembros de la Patrulla-X. También vemos acercamientos entre personajes como Pícara y Gambito y, lo más importante: durante todos los números planea la sombra del regreso de Charles Xavier, el mentor mutante. Ah, antes de que se me olvide: Esto es una opinión personal, pero yo hubiese preferido que el baile de los dibujantes se hubiese producido en Cable y que nuestro querido Carlos Pacheco fuese el dibujante fijo de esta colección, ya que el cuarto número de esta serie (dibujado por nuestro compatriota) es sin duda el más potente de los publicados hasta ahora.

Las sensaciones con algunos de estos títulos enmarcados dentro de lo que se ha venido a llamar ResurrXión, no son demasiado buenas. Si bien no podemos afirmar que todos los títulos sean un desastre, pese a que Patrulla-X Azul está a un buen nivel y está resultando ser una serie muy entretenida, títulos como La Patrulla-X Oro no acaban de convencer del todo y tanto Iceman (el hobre de hielo) como los cruces de Arma-X con El Alucinante Hulk directamente no han dado la talla, en mi opinión. Parece que los mutantes siguen a la deriva, esperando que alguien dentro de la compañía con visión y talento los rescate del ostracismo al que actualmente parecen estar relegados. En el horizonte, para más inri, tenemos ya confirmada la vuelta de Jean Grey (la adulta, claro) y aún no atisbo a vislumbrar muy bien cómo va a afectar esto a las colecciones mutantes. Quizá apelar a la nostalgia no sea tan buena idea en estos momentos. Hay algunos buenos conceptos, equipos creativos potentes, grandes nombres implicados pero la cosa no acaba de despegar del todo. ¿Se producirá el deseado cambio con la llegada de C.B. Cebulski como nuevo Editor Jefe de La Casa de las Ideas? Veremos que depara el futuro inmediato a nuestros queridos mutantes. Confío en que tarde o temprano, estos vuelvan a vivir tiempos mejores en las viñetas.

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