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Sin duda alguna, Gears of War es una de las trilogías más importantes de esta generación. Llegó en 2006 a la consola de Microsoft de la mano de Epic Games, avalada por un joven y talentoso Cliff Bleszinski que ha sabido dotar a esta “criatura” de un sello personal y característico que lo diferencia enormemente de la mayoría de los shooters actuales y que, por muchas razones, está varios peldaños por encima de muchos títulos del género.

Pese a quien pese, esta franquicia exclusiva de Xbox 360 es ya un referente dentro de la industria a muchos níveles. Hoy os hablo de la tercera entrega de esta gran franquicia que es sin lugar a dudas un broche de oro magistral a la apasionante historia del Escuadrón Delta y su aguerrido protagonista, el sargento Marcus Fénix.

En los anteriores títulos de la saga se críticó bastante la historia. Tanto en la primera parte como en la segunda, nos encontrábamos con una trama que, al igual que la mayoría de los títulos del género, nos daba lo justo y necesario para meternos en situación y comenzar a jugar. Hay que decir que las cosas no han cambiado mucho esta vez pero también hay que matizar que algunas cosas han mejorado en este apartado con esta tercera parte. Se cierran arcos argumentales de una manera muy inteligente y la trama está bien contada.

Creo que estamos todos de acuerdo en que Gears of War no es una saga que destaque precisamente por tener una maravilla de historia, pero es que realmente tampoco lo pretende. Es un videojuego que se apoya en otros aspectos para encandilar al jugador.

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Para empezar, los diálogos de algunos personajes son mucho más ingeniosos y están más elaborados en Gears of War 3. Evidentemente, nuestro protagonista no es un tipo especialmente locuaz (es parte de su encanto personal, hay que aceptarlo) pero sí que en esta ocasión nos encontramos con un Marcus no tan parco en palabras (aunque siempre dentro de su marcado estilo de “héroe de acción”, por supuesto) y sobre todo más irónico aún que en entregas anteriores.

A nivel argumental, Gears of War 3 posee el apoyo de la reputada guionista y escritora de ciencia ficción Karen Travis, que no es ajena a la saga ya que se ha encargado de realizar las adaptaciones literarias de la misma. Y en honor a la verdad, sí que se nota su mano en ciertos puntos del juego que por cierto comienza de una manera soberbia, con un guiño tremendo a cierta escena de la primera parte. Después, Marcus Fénix, a bordo de un barco, se reune con Anya Straud, Jace Stratton y Dominic Santiago para hacer frente a un gigantesco Leviatán que amenaza con destruir el navío y aquí nos encontramos con la primera escena memorable del título. De una manera brillante, se narra desde la perspectiva de dos equipos diferentes. Aunque hay muchas más escenas formidables en el transcurso del juego, el momento de gloria definitivo es para Cole Train y el regreso al estadio de su equipo.

Continuando con la historia, ahora, nos enfrentamos a una nueva amenaza conocida como los lambent, que ganan protagonismo en esta tercera parte en detrimento de los locusts que pese a todo seguirán haciendo de las suyas. Gears of War 3 es un título que posee muchos tintes cinematográficos y algún que otro recurso que potencia la trama, aunque se echa en falta un mayor desarrollo de los personajes femeninos que están quizá algo desaprovechados a nivel argumental, sobre todo el personaje de Samantha Byrne al cual se le podría haber sacado mucho más jugo. No quiero olvidarme de los hermanos Carmine ya que también tienen una gran escena al final del juego. Las CGO tienen ahora que lidiar varios frentes y el comando de Fénix deberá encontrar al padre de Marcus (en un principio se le daba por muerto) el cual está retenido por la Reina Mirrah. El doctor Adam Fénix afirma tener la solución definitiva al conflicto, así que el Escuadrón Delta se prepara para rescartarlo y de paso acabar con los invasores de una vez por todas.

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Gráficamente es con diferencia el mejor de los tres títulos. Al motor Unreal Engine III se le ha sacado todo el rendimiento posible. por momentos, no parece el mismo (las texturas son excelentes) y aunque hay algunas caídas de frames, visualmente es impresionante. La iluminación está muy conseguida, hay enemigos gigantescos, las facciones del los personajes han mejorado hasta el infinito y algunos escenarios son magníficos, con más colorido que en entregas anteriores. Este apartado, es uno de los puntos fuertes del juego y no es descabellado pensar estamos ante el techo de dicho motor gráfico.

La banda sonora es impresionante. La música te pone los pelos de puntas por momentos pero el doblaje tiene clarosocuros. La voz de algunos personajes como la de Dominic no acaba de convencer (¿alguien dijo Vito Scaletta?), y así la de muchos personajes cuya voz no acaba de adaptarse a lo que dicho personaje requiere. Por lo demás, los efectos sonoros cumplen de sobra y siguen siendo característicos de la franquicia.

En el apartado jugable es donde está la verdadera esencia de este Gears of War 3. Es donde realmente el juego demuestra lo que es, que no es otra cosa sino uno de los mejores títulos de este año. Así de claro. La campaña para un jugador es muy completa, aunque desgraciadamente se hace algo corta. Corta, pero eso sí, muy intensa. Y variada, porque ahora tenemos la posibilidad de montar en un camión y un submarino entre otros. Evidentemente, el sistema de coberturas se mantienen como rasgo de identidad de la franquicia. Muy interesante también la inclusión del Silverback, una especie de mecha muy potente y que nos será de gran ayuda para superar ciertos obstáculos. Si bien es cierto que la IA es algo irregular, añadidos como el intercambio de armas y munición con el compañero son muy positivos a nivel jugable.

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La dificultad es otra cosa que no ha variado respecto a las otras dos partes. Al igual que sus predecesores, esta entrega sigue siendo un juego sencillo de completar en nivel normal así que como siempre lo más recomendable es empezar el juego en el nivel más difícil. Tenemos además nuevas armas como el retrolancer entre otros y también la lucha cuerpo a cuerpo cobra protagonismo con nuevos movimientos de embestida al enemigo, dependiendo del tipo de arma que portemos en ese momento. Además, volvemos a contar con el famoso ‘Martillo del Alba’ que no podía faltar en esta entrega.

El modo multijugador es otro punto fuerte del título. A diferencia de la segunda entrega, ahora contamos con servidores dedicados lo cual hace que en este apartado el juego gane muchos enteros. Se han introducido algunas mejoras en el modo multijugador que lo convierten en uno de lo más completos que existen actualmente. No contentos con ello, los chicos de Epic Games nos obsequian con nuevos modos de juego entre los que destacan el Modo Horda 2.0 y el Modo Bestia, aunque sin olvidar los modos DeathMacht, Capturar al Líder y los duelos por equipos. Hay que señalar también que cuatro personas pueden jugar en cooperativo la campaña, así que si sumamos eso al magnífico modo multijugador tenemos aseguradas muchísimas horas de diversión con Gears of War 3.

Cerrar una trilogía siempre es complicado pero en esta ocasión se ha conseguido un resultado fantástico. Finales controvertidos aparte, nos encontramos ante el mejor juego de la saga, y un imprescindible de esta generación. Serio candidato a GOTY 2011 por méritos propios, Gears of War 3 es un título que te proporcionará muchas horas de épica diversión, un modo campaña genial y un modo multijugador absolutamente espectacular. En definitiva, una tercera entrega que mejora en todos sus aspectos respecto a las anteriores y que es de lo mejorcito que he jugado este año. La historia de Marcus Fénix llega a su fin pero… ¿Qué futuro le espera ahora a la franquicia?

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