Cada cierto tiempo aparece una IP nueva que encadila tanto al personal que, con el tiempo, acaba convirtiéndose en clásico de la industria del videojuego e, incluso (si el éxito en ventas acompaña) puede significar el inicio de una gran trilogía. Pasó, por poner un ejemplo más o menos reciente, con el maravilloso Ghost of Tsushima (que va ya por su segunda iteración) y puede que estemos ante el mismo caso con el sensacional título que nos ocupa hoy.
Y es que The Blood of Dawnwalker tiene todas las papeletas para llegar a ser una franquicia que nos dé muchas alegrías en el futuro; dada su gran calidad y el fenomenal trabajo que tiene detrás. Por ello, os traemos en esta ocasión el análisis de este nuevo ARPG del estudio polaco Rebel Wolves, el cual, pese a ser un estudio de desarrollo nuevo, no está conformado precisamente por novatos en estas lides.
Rebel Wolves, fue fundado en 2022 por Konrad Tomaszkiewicz, ex director y principal artífice de The Witcher III (uno de los juegos más queridos del mundillo) tras su salida de CD Projekt RED. Así, el nuevo estudio nació con una filosofía clara: desarrollar un gran título dentro del género ARPG que, pese a alejarse de un AAA convencional tuviese mucha calidad y una narrativa potente. Para ello, el amigo Konrad se rodeó de grandes profesionales de su país como Jakub Szamałek (también ex CD Projekt RED) para trabajar en la narrativa (algo de vital importancia dentro la visión del nuevo estudio), Jakub Cieślik (especialista en entornos RPG) o Tomáš Križan, encargado del desarrollo de personajes. Un gran equipo, en definitiva, que poco a poco fue creciendo para intentar dar vida a una idea sumamente atractiva: un ARPG de fantasía medieval con vampiros con una gran historia.

De este modo, tras cuatro años de desarrollo, finalmente el pasado 3 de septiembre vio la luz The Blood of Dawnwalker, un juego que aquí en la web de La Katana Virtual nos ha gustado tanto que, incluso con la cantidad de juegos buenos que han salido en estos meses de 2026, podemos catalogarlo como de lo mejorcito del año. Y ahora os explicamos por qué. No son pocas las virtudes de este juego ambientado en el ficticio valle de Sangora, en Los Cárpatos durante la baja Edad Media. Concretamente, en el año 1347 D.C., una zona asolada por una terrible enfermedad llamada la Peste Negra. Este hecho, que sí ocurrió en dicha época en Europa en la vida real, se mezcla con mitos vampíricos y fantasía oscura.
El juego nos cuenta la historia de Coen, un joven muchacho que vive con su familia en la aldea de Laslea, al norte del valle. Cuando la plaga de la peste llega al valle, los soldados del knyaz (la máxima autoridad del lugar) empiezan a matar a todos aquellos aldeanos que tienen síntomas de haber contraído la enfermedad. La desgracia ocurre cuando ocurre cuando Lunka, su hermana pequeña contrae la enfermedad y Coen decide huir con ella a cuestas para evitar que sea asesinada. Los soldados los encuentran pero justo cuando la niña va a ser ejecutada hacen acto de presencia Brencis y los suyos. Cuatro temibles vampiros que deciden hacerse con el control del valle y someter así a todos los que viven allí bajo la promesa de que si estos beben su sangre, podrán curarse de la pestilencia.
Brencis, el cabezilla de este grupúsculo de vampiros matan al señor territorial y a sus soldados y se convierte así en el nuevo knyaz (una especie de príncipe del valle) y, los otros tres vampiros, en sus boyardos. Empieza así un nuevo ciclo de terror que, a pesar de librar a las gentes del lugar de la enfermedad, los doblega de maneras terribles. Bajo el nuevo reinado de los vampiros se produce una pequeña (y fallida) rebelión que acaba, por avatares del destino, con Coen convertido en un «crepúscular» (vampiro de noche, humano de día) y con Brencis llevándose como prisioneros a la familia de Coen para usarlos en un ritual que tendrá lugar durante su coronación. Así, tendremos que encontrar a los nuestros y acabar con Brencis y sus boyardos antes de que pasen treinta días.

El juego posee además una mecánica de día y noche sumamente especial, ya que no está ahí de adorno, precisamente. Lo interesante del juego es que de día, lucharemos con espadas y armas, como cualquier humano pero al llegar la noche surgirá el vampiro y podremos usar nuestros poderes vampíricos y las garras para acabar con nuestros enemigos. Y todo lo que hagamos y lo que no podemos hacer está condicionado por ello. Durante el día nuestras opciones de averiguar algunos misterios o de resolver ciertas cuestiones se verán muy limitadas. Y viceversa. Como vampiro, nuestras opciones de combate aumentan, ya que somos más rápidos y más fuertes. Además, podremos hacer uso de habilidades como teletransportación a corta distancia, ralentizar los movimientos del rival o emitir ataques sónicos que desestabilizan al enemigo.
En cuanto a la exploración, es muy importante buscar todo tipo de recursos y armas, ya sean plantas o comida e incluso cofres que ocultan poderosas armas y tesoros que luego podremos intercambiar por otros items. Y aquí también nos beneficiará la noche ya que podremos acceder a zonas más elevadas para acceder a infirnación sobre la zona o convertirnos en un gran lobo que recorre enormes distancias con facilidad. Eso sí, el peaje a pagar será que debemos alimentarnos de sangre o nuestra barra de vida bajará hasta que muramos. Y cuando el nivel de dicha barra está muy bajo podría vencernos la sed de sangre y acabar matando a amigos y potenciales aliados; propiciando así que nunca juguemos a las misiones que nos propondrían estos de haber seguido con vida.

Para empezar a hablar de las muchas virtudes que tiene el juego, lo haremos hablando de su adictivo sistema de combate. Luchar contra los enemigos en este título es una delicia, ya que no estamos ante el clásico «machacabotones» sino que la gente de Rebel Wolves ha construído un sistema de combate basado en ataques y bloqueos direccionales. Esto convierte al combate en exigente pero no en complicado. Es más, lo hace todavía más divertido al tener al jugador pendiente de por dónde va a venir el golpeo del enemigo. También, al hacer un parry perfecto, se nos brinda la posibilidad de mostrar cuál es el ataque más efectivo contra el enemigo. Además, los poderes de brujería hacen interesante el seguir pistas dentro del juego y el buscar cofres o investigar sitios para ver si podemos mejorar el equipo, descubrir partes nueva del mapa subiendo a las torres o encontrar nuevas armas son otros detalles que suman muchísimo para el resultado final.
Y, como no, otro de los puntos fuertes del juego son las decisiones que tomamos al avanzar en nuestra historia. Dependiendo de lo que elijas al tratar y conversar con enemigos y aliados, llegarás de una maner u otra al final del juego. Además, es un juego que no adolece de uno de los males actuales de los AAA de la industria: No está obsesionado en mostrar muchas cosas en pantalla ni te marca todo el rato el camino a seguir. Una de las mejores cosas de The Blood of Dawnwalker es que te da las claves para permitirte avanzar en su propuesta dejando que seas tú, como jugador, el que descubre las cosas poco a poco. En definitiva, uno de los grandes juegos de este año que esperamos reciba pronto una secuela para seguir disfrutando de las andanzas vampíricas de este crepuscular.
LO MEJOR:
- Su historia y su lore. Lo trabajado que están tanto el aspecto narrativo como los diálogos y el desarrollo de personajes.
- Lo adictivo que es el sistema de combate. El diseño de niveles y algunas misiones secundarias.
- Que el juego está diseñado para que el sistema noche/día tenga sentido. La combinación de los dos mundos funciona perfectamente en lo jugable.
- La mecánica del tiempo no es agresiva, está bien implementada.
LO PEOR:
- Que con la avalancha de títulos que hay cada mes el juego caiga rápido en el olvido pese a su enorme calidad.
- Aunque técnicamente es competente, hay pequeños bugs en algunos momentos. Por suerte, no entorpecen la misión.
- Que a veces se nota demasiado que es un juego hecho por gente que estuvo muy presente en el desarrollo de The Witcher III.