A nadie se le escapa que Valve es una de las compañías de videojuegos más queridas de la industria. Eso es innegable. De hecho, la llegada de la maravillosa Steam Deck a esta casa se celebró como si fuese un título de Champions y a día de hoy sigue siendo uno de nuestros dispositivos favoritos a la hora de jugar. Por eso, el anuncio de Steam Machine se recibió con mucha expectación y, también, con ilusión por la llegada de un nuevo dispositivo que venía, en cierto modo, a democratizar esto de los videojuegos y que además iba a ser una competidora directa con, principalmente, PlayStation 5. Pero todo se vino abajo cuando dicho anuncio coincidió con una serie de movimientos del mercado, una crisis tecnológica sin precedentes y otras situaciones sociales que iban a desmoronar el castillo de arena poco a poco y que han acabado por matar el sueño.
Vayamos por partes. Sobre el papel, Steam Machine era (y perdonad que hable ahora en pasado) una idea estupenda. Igual de maravillosa que Steam Deck o incluso más. Porque cuando la vimos y supimos que era seis veces más potente que Steam Deck y que íbamos a tener un PC (porque sí, dejemos de llamarlo consola aunque venga a hacer las veces de una) que podríamos tener al lado de la televisión y que vendría con un mando que prometía muchísimo, la expectación y las ganas de tenerla se dispararon hacia las nubes. Sumado al hecho de que su diseño es una cucada y que el tamaño es una de sus mejores bazas, dado que te la podrías llevar a todos lados porque no pesa nada; automáticamente pensamos: compra segura y éxito seguro. Desgraciadamente, poco tardaría el sueño en tornarse en pesadilla.

Y es que, sin profundizar mucho en las cuestiones que ya conocemos todos, lo primero que hay que decir es que Valve ha tenido muy mala suerte. Porque fue anunciar Steam Machine y prácticamente comenzaron una serie de catastróficas desdichas. Primero, el amigo Sam Altman (ChatGPT) compró todas las memorias RAM existentes para su granja de servidores de IA y ello propició una crisis de componentes que ha hecho subir el precio de dichas memorias y, lo más importante, la escasez de estas porque básicamente se las ha quedado todas este señor. Así que sí, indirectamente podría decirse que la IA nos ha fastidiado a muchos a niveles mesopotámicos. Porque es muy complicado encontras dichas memorias y, sobre todo, las pocas que existen actualmente han triplicado su precio.
Estos hechos, sumados a una absurda guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que, aparte de la terrible tragedia de la pérdida de vidas humanas, ha supuesto el cierre del Estrecho de Ormuz; un enclave vital para la economía mundial y de gran importancia estratégica para el comercio internacional. Este conflicto militar y otras cuestiones, han obligado a la compañía de Gabe Newell a subir el precio de Steam Machine. Se ha sabido recientemente que el precio al que iba a salir inicialmente era de 750€ pero tras todos estos acontecimientos, Valve no ha tenido más remedio que mover ficha y subir el precio a 1.108 euros la versión de 512 GB.

Así, llegamos a la actualidad y tras retrasarse su salida unos meses, finalmente fue anunciado que Steam Machine se pondrá a la venta el 29 de junio, aunque hay que matizar que Valve va a utilizar un sistema de reservas para gestionar la demanda inicial. Y, amigos, a ese precio, no es de extrañar que el sentir general sea que la máquina haya nacido muerta. De hecho, creo que es la primera vez que una compañía lanza un producto nuevo acompañado de una nota aclaratoria de por qué la subida del precio de su hardware (todo culpa de las ya famosas economical challenging conditions, como no podía ser de otra manera) para de ese modo justificar este movimiento absolutamente demencial.
En fin, un dislate todo lo que ha rodeado al nacimiento del nuevo hardware de Valve que empaña lo que podría haber sido el lanzamiento del año. Personalmente creo que Steam Machine parte de una idea estupenda (ahora sí hablo en presente cuando resalto que es un producto altamente atractivo) pero una combinación de situaciones y, sobre todo, un timming nefasto, ha dado como resultado que el sueño haya muerto. Es triste que un dispositivo que esperábamos con ansia y que tiene grandes posibilidades (la tienda de PC de Valve es indudablemente la mejor y siempre vas a tener catálogo interesante ahí para comprar en ofertas) se vea abocado al fracaso comercial por salir a un precio realmente desorbitado.
Supongo que son los tiempos que nos ha tocado vivir pero casi 1500 euros por un hardware (que en dos años inevitablemente estará desfasado) y un mando, es una completa locura para cualquiera con dos dedos de frente. Valve ya anunció que no tiene componentes suficientes para una gran tirada así que es bastante probable que las pocas unidades que se pongan a la venta a través de la tienda de Steam se agoten rápidamente gracias a los early adopters. Para finalizar (aunque seguro que me dejo algún dato en el tintero) puede que, pasada esta tormenta en forma de crisis tecnológica y económica que nos asola, Valve pueda hacerse con componentes a un mejor precio y en un futuro (cuando las aguas del mercado vuelvan a su cauce) podamos tener una Steam Machine a un precio más acorde a lo que es la máquina. Ya sabéis lo que dicen, la esperanza es lo último que se pierde.