No cabe duda de que Ghost son ahora mismo la banda de Rock de moda. Ya venían arrastrando una ingente cantidad de fans con los años pero su reciente trabajo discográfico, ‘Impera’, lanzado con el sello Spinefarm Records parece que va a batir todos los registros de venta hasta el momento. En honor a la verdad, es el primer disco de Ghost que he logrado escuchar entero y varias veces. Hasta este ‘Impera‘, era una banda que no me terminaba de convencer, por algún motivo que, sinceramente, no podría precisar con exactitud. Su mezcla de Black Sabbath con melodías Pop y unas producciones muy frías y mejorables en anteriores entregas no terminaban de conectar conmigo. Este nuevo álbum (que gira en torno al concepto del auge y caída de los imperios), en cambio, parece toda una declaración de intenciones y está plagado de detalles muy interesantes a nivel musical.

Aunque no es la primera vez que suenan «ochenteros», ‘Impera’ está lleno de referencias a bandas rockeras a dicha década. Plagado, realmente. Tanto, que algunas de sus canciones no desentonarían en la banda sonora de la serie Peacemaker (El Pacificador, HBO Max). Ya desde la intro «Impera», con esa armonía de guitarras a lo Hetfield/Hammet de mediados de los ochenta, Ghost dejan bien claro que este va a ser uno de esos discos que va a por todas. Porque cuando arranca la pegadiza «Kaisarion», con sus destellos a lo Maiden, automáticamente estás enganchando a la propuesta de Tobias Forge. Tobias, como bien sabéis algunos, es el líder, ideólogo y cabeza pensante de este proyecto.

Y, como tal, ha planificado al dedillo este disco, para que se convierta en el disco que les convierta en un fenómeno de fama mundial. Porque, no nos engañemos, Ghost tiene ya una dilatada trayectoria y una legión de fans, sí, pero también es cierto que no acababa de terminar de romper con todo y llegar a una audiencia masiva. No había sido aún capaz de llegar a convencer a muchos que pensaban que Ghost era una banda «pre-fabricada» o que, directamente, estaba sobrevalorada. Aún sigue siendo una banda con bastantes detractores pero estoy convencido de que la cosa va a cambiar a partir de este álbum. Y gran parte de la culpa la tendrá seguramente la excelente producción de Frans Klas Åhlund que, junto con Tobias y otros grandes nombres de la industria como Andy Wallace (mezclas) y Ted Jensen (masterización) han logrado que el disco suene increíblemente bien, como debe sonar un álbum que aspira a catapultar a una banda a lo más alto.

«El Papa Emérito y su té con absenta.»

Aquí está todo perfectamente medido para encandilar al oyente (sobre todo a los de cierta edad, que llevan quizá un tiempo hastiados con la deriva de ciertos iconos a los que han venerado toda la vida) y lo que hacen Ghost es, simple y llanamente, sonar en momentos muy puntuales a un montón de grupos distintos como Judas Priest, Alice Cooper («Respite of the Spitalfielfds» es la muestra más palpable de la influencia del amigo Vincent Furnier en la banda a nivel sonido aunque acabe sonando a Toto), Def Leppard, Van Halen o Bon Jovi, además de lo ya citados más arriba. Para muchos, quizá siga siendo un problema «sonar a muchos grupos diferentes y al mismo tiempo no sonar a nada original en un mismo disco» pero el caso es que lo que hacen, lo hacen realmente bien.

Temas como «Watcher in the sky» (posiblemente el mejor del disco, con esas guitarras tan «Hard Rock de los ochenta» y un estribillo extremadamente pegadizo) o la pseudo balada «Call me Little Sunshine» son canciones muy «radiables». Otros singles en potencia son «Spillways» o «Hunter’s Moon» los cuales, de nuevo, vuelven a tener pasajes que evocan a varios grandes grupos de esa década que he nombrado ya varias veces en este texto. El tema estrella, sin embargo, es «Twenties», cuya línea de bajo y su ritmo de batería, unidos ambos a unas guitarras poderosas y un trabajo vocal fantástico hacen que acabe entrando poco a poco en tu cabeza, lugar donde se quedará bastantes días, para bien o para mal.

Estamos ante el que es, con total seguridad, el mejor trabajo discográfico de Ghost hasta la fecha (o lo que es lo mismo, de Tobias Forge). Prácticamente superior en todo a ‘Prequelle’ (publicado en 2018), disco que de algún modo marcó el camino a seguir en este ‘Impera’, aquí todo está pensado al milímetro para que funcione. A nivel letrístico no se le puede poner ninguna pega tampoco porque está a la altura de lo musical y la labor de gente como Hux Nettermalm (batería), Fredrik Åkesson (guitarras) o Martin Hederos (piano) es digna de elogio, ya que realizan un gran trabajo siguiendo las directrices marcadas por el Papa Emeritus IV. ‘Impera’ es el paso lógico que debe dar cualquier banda que aspire a ser grande y sí, puede que pierdan algunos seguidores con este disco pero estoy convencido de que van lograr muchos más a la larga. El tiempo dirá si este ‘Impera’ significará algo parecido a lo que fue el ‘Black Album’ para Metallica pero lo que está claro es que el plan de dominación global de Ghost ya ha comenzado y Tobias y su grupo de ghouls sin sombre parecen totalmente decididos a conquistar el mundo.