Tomando un poco como referencia el título de la popular cinta de los noventa protagonizada por Bruce Willis, Goldie Hawn y Meryl Strip, nos adentramos hoy en uno de esos juegos que llaman mucho la atención tanto por su apartado artístico como por su dificultad: Mortal Shell. Desarrollado por Cold Symmetry y enmarcado dentro del género RPG de acción tipo soulslike, el juego vio la luz en 2020 (en plena pandemia del COVID-19) y llegó prácticamente a todos los sistemas domésticos, incluido el PC.

Rápidamente, llamó la atención de los amantes del género por su ambientación de fantasía oscura, su dificultad desmedida (algo que sin duda es un gran reclamo para los fans de From Software) y también porque incluía una serie de mecánicas únicas que dotaban a Mortal Shell de cierto halo de personalidad, diferenciándolo así de algunas copias de copias de los títulos de la compañía de Hidetaka Miyazaki.

Para empezar, el juego contaba con el sistema «shell» el cual, básicamente, consistía en que se nos daba la posibilidad de poseer los cuerpos de guerreros derrotados para de ese modo adquirir sus estilos de lucha y habilidades. Aparte de esta característica, podíamos  también endurecer nuestro cuerpo por tiempo limitado para que hiciese las veces de escudo, algo tan popular y tan presente en este tipo de juego. Así, con nuestra piel haciendo las veces de escudo contábamos con una eficaz ventaja momentánea contra nuestros enemigos. Ello propiciaba también que el sistema de combate estuviese enfocado a la estrategia a la hora de luchar.

«Comenzábamos siendo poco más que un cascarón vacío pero la cosa pronto cambiaba…»

A base de parries, nos tocaba defendernos a cada momento para determinar cuándo debíamos atacar. El timming y la ejecución eran, obviamente, un punto importante en este aspecto. El juego premiaba la paciencia, la tenacidad, la precisión y, claro está, nuestra habilidad con el mando.

Uno de los apartados a destacar de Mortal Shell era sin duda su apartado gráfico. El juego lucía realmente bien, especialmente si lograbas hacerte con la «versión mejorada», ya que estaba soportaba 4K, mejoraba las texturas y lograba llegar a los 60 fps rocosos. Aunque la dirección artística ya era harina de otro costal. Habrá quién piense que bebía demasiado del genio de Miyazaki pero precisamente esto es siempre algo deliberado en este tipo de juegos. Algo similar le ocurría al juego en el lore y la historia que los desarrolladores nos mostraban a cada paso que dábamos.

Aunque la historia que nos contaban en Mortal Shell se intuía harto interesante, el principal problema en este apartado residía en que su narrativa era confusa y poco clara ya desde los primeros compases del juego. Como he comentado más arriba, en este tipo de juegos el jugador acostumbra a ir descubriendo poco a poco la historia y los acontecimientos de peso gracias a notas dejadas en cofres, cadáveres que portan pergaminos o mediante diálogos con algunos personajes importantes para la trama. El problema en Mortal Shell es que no sabe hacer esto demasiado bien y al final la información que nos dan con cuentagotas es excesivamente críptica en la mayoría de los casos. Es decir, se echa en falta algo más de laboriosidad en este aspecto.

Pese a esto, Mortal Shell ofrecía una experiencia intensa y desafiante que sumergía al jugador en un mundo devastado y sombrío (habitado por seres con crueles intenciones) cuyos misterios íbamos desentrañando a medida que avanzábamos. Su enorme dificultad y su enfoque único basados en los «shells» ofrecían una sensación de estrategia y reto constante a la hora de encarar los enfrentamientos con los enemigos y jefes finales. Todo lo citado anteriormente, sumado a una exploración cargada de tensión y a la satisfacción de dominar un combate exigente, hacen de este juego un título muy particular que incluso hoy día (sobre todo si encuentras la Enhanced Edition) merece estar en tu colección.