Puede que para muchos, la popular saga de Ubisoft haya experimentado signos de agotamiento con el devenir de los años. De hecho, la propia compañía no está pasando por buenos momentos ahora mismo. Críticas hacia sus políticas para con el consumidor y varias caídas en bolsa, están propiciando que un amplio sector de videojugadores se esté cebando con compañía en redes sociales. Pero hubo un tiempo, no muy lejano, en el que la empresa francesa estaba considerada como una de las más importantes de la industria. Cada lanzamiento de Ubisoft era celebrado por crítica y público y muchas de sus exitosas franquicias vendían a espuertas. Básicamente, Ubisoft era sinónimo de calidad. Pese al conocido meme de sus problemas con los bugs o la saturación en el mercado de entregas de títulos como Far Cry o, la que nos ocupa hoy, Assassin’s Creed; sagas como Splinter Cell, Prince of Persia y Rayman eran de las más queridas para los fans del videojuego.
Actualmente, la situación ha cambiado y la compañía francesa no pasa por buen momento a nivel económico y, sobre todo, de popularidad. Aunque está intentado reconducir el barco, las críticas de los consumidores (merecidas en la mayoría de los casos dadas sus no tan antiguas políticas para con estos), el trato de muchos «creadores de contenido» (desinformando a cada momento y buscando el rédito sin cuidar el decoro) y el hate recibido en redes sociales, han llevado a Ubisoft a desmantelar estudios y pensar muy bien qué rumbo deben escoger de ahora en adelante. Antes de la salida de Assassin’s Creed Shadows la cantinela de los divulgadores del mundillo del videojuego en Internet era repetir una y otra vez que este debía ser el «juego salvador» de la compañía gala. De modo que, una vez publicado el juego, creo que es buen momento para hablar del estado de esta franquicia y recordar las bondades y errores de muchos de los títulos de la popular ip de los asesinos que escalaban y hacían parkour a lo largo de la historia.

Para hablar con propiedad de Assassin’s Creed en los últimos tiempos debemos remontarnos al título que, de algún modo, cambia el paradigma de lo que hasta ese momento se entendía por un juego de esta franquicia: Assassin’s Creed Origins. En 2017, ve la luz dicha iteración de la saga y lo hace con una serie de cambios significativos. Hasta ese momento, los juegos de la que posiblemente es la propiedad intelectual más importante de Ubisoft habían mantenido una estructura clara en cuanto a jugabilidad y lo único que cambiaba básicamente era el marco histórico en el cual se ubicaba su protagonista. Pero con Assassin’s Creed Origins la compañía gala iba a introducir una serie de cambios para intentar adaptar su mecánica de mundo abierto a los gustos de los nuevos jugadores, ahora más interesados en cosas como los soulslikes o las mecánicas RPG.
Para ello, había que intentar introducir elementos que fuesen novedosos y al mismo tiempo intentar no perder la esencia de la saga. Es decir, todo aquello que había hecho grande a Assassin’s Creed y lo hacía fácilmente identificable. Así, muchas de las cosas que vieron la luz con el debut de la saga en 2007 y que prácticamente estaban presentes de alguna manera hasta títulos como ‘Unity’, se dejaron de lado para incluir también cosas como un sistema de subida de niveles similar al de los juegos de rol, algo que con el tiempo acabó por agotar a cierta parte del fandom pero que la compañía gala ha decidido mantener hasta la actualidad.

Con Assassin’s Creed Origins descubrimos un nuevo capítulo de esta saga lleno de majestuosidad, parajes indómitos con pirámides de fondo, catacumbas, tesoros y una gran historia que iría avanzando hasta llegar a la epopeya griega de Alexios y Kassandra. El siguiente juego de la franquicia, Assassin’s Creed Odissey nos llevó a la Grecia Clásica, con una trama vibrante y la posibilidad de escoger entre un personaje femenino y otro masculino para jugar la historia. Siguiendo la estela de ‘Origins’ en cuanto a mecánicas de juego, el nuevo título introdujo algunas pequeñas novedades y, cambiando el desierto y los poblados del Nilo por las islas del Mar Egeo, consiguió encandilar a los fans gracias a la tragedia espartana y a la personalidad de Kassandra, la (dicho por la propia Ubisoft) protagonista «canon» del juego y, posiblemente, uno de los mejores personajes femeninos que hemos visto en los últimos años dentro de los videojuegos. Tanto es así, que no sería la última vez que la viésemos de nuevo en acción; esta vez, a modo de cameo en la siguiente entrega de Assassin’s Creed, la cual cumpliría el sueño húmedo de muchos fanáticos de la saga: visitar el mundo nórdico y convertirse en vikingo.
Assassin’s Creed Valhalla sale en 2020 y es, hasta la fecha, el título más exitoso de la franquicia a nivel ventas. Las andanzas vikingas de Eivor «Matalobos» del Clan del Cuervo siguieron la estela de ‘Odissey’ y, además de la gran personalización del protagonista y una estupenda ambientación mezclada con mitología, trajo muchas cosas positivas a la saga y recuperó de manera coherente el tema de los Isu y Desmond Miles. Con todo, algunas críticas lo catalogaron como «un juego demasiado largo» que poseía un mapa muy extenso, de modo que intentar completarlo acabó por hastiar a muchos. Tras esta etapa de tres juegos formidables (y en mitad de toda la debacle de la compañía que hemos comentado al inicio de este artículo) Ubisoft anunció que el siguiente juego de la saga llegaría en 2024 y que, tras tantos años siendo demandado por lo fans, se ambientaría en Japón.

Después de un par de retrasos para pulir el juego y que saliese en el mejor estado posible, Assassin’s Creed Shadows se ha puesto a la venta el 20 de marzo de este año y las críticas están siendo muy positivas, tanto por parte de los medios como por parte de los usuarios. Y eso que Yosuke y Naoe, los dos protagonistas de la historia, han tenido que enfrentarse a los necios, racistas y misóginos de Internet que han querido boicotear al juego desde prácticamente desde su anuncio, apoyándose en toda esta ola de intolerancia e ideologías indeseables que antaño abochornaban a cualquier ser humano pero que hoy día han encontrado en las redes sociales una cámara de eco en la que volcar sus execrables ideas y postulados. Pese a ello, se ha demostrado una vez más que la gente sólo quería un buen juego, dejando de lado al resto de estupideces de estos «infraseres retrógrados».
Así, superando estos obstáculos (e incluso una filtración del propio juego) Assassin’s Creed Shadows ha debutado con gran éxito de ventas y está siendo disfrutado por muchos. Nosotros hemos podido jugarlo ya y, aunque es un título con sus aciertos y sus errores en lo jugable, está muy por encima de los anteriores en muchos aspectos. Por ejemplo, en lo que a gráficos se refiere. El apartado técnico es excelente también y cuenta con un doblaje al español de lujo en el que destacan voces como las del gran Roberto Encinas. No sabemos que depara el futuro a la franquicia pero estaría bien que los juegos no sufriesen la ira de estos grupos reaccionarios y se dejase al jugador disfrutar de los títulos por su cuenta, sin lavados de cerebro de ningún tipo. Sobre todo, y a ser posible, que no se ataque a los juegos sin haberlos jugado. Y, por supuesto, que las compañías se esfuercen por sacar sus productos de la mejor manera posible. En cuanto a Ubisoft, es evidente que como compañía aún le queda mucho por mejorar y muchos baches que salvar pero sacar juegos tan buenos como este, es un buen punto de partida. Veremos que depara el futuro al credo de los asesinos.