Allá por 2013 descubrí a unos chicos que intentaban hacer radio sobre cómics desde una pequeña emisora local en Madrid. Ni que decir tiene que ya había muchos podcasts que hablaban sobre el noveno arte pero, con su estilo y su particular manera de hacer las cosas, los integrantes de Tomos y Grapas fueron ganando adeptos poco a poco. Alfredo Matarranz (técnico de sonido de formación y librero de profesión) y el presentador del programa, Daniel Brun, son los dos pilares sobre los que se sustenta esta iniciativa. Ambos reunieron a gente que más o menos supiese del tema y sobre todo que tuviese ganas y se hicieron un hueco en los reproductores de los aficionados de tebeos. Cinco años después, sobra decir que se lo han currado tanto que ahora mismo son uno de los programas más conocidos de la “podcastfera” (incluso les han salido imitadores, cosas de la fama) y actualmente poseen una base de fans sólida que les apoya a todos los niveles.

Tras sobrevivir al cierre de la emisora, a la pérdida de carismáticos e importantes miembros del equipo original, al ataque de envidiosos y haters de Internet de esos que digieren mal el éxito del prójimo y, en definitiva, a vicisitudes varias; no se rindieron y, tras buscar un nuevo local para grabar (esta vez de manera independiente, sin el respaldo de ninguna emisora) han ido creciendo con paso firme y recientemente han recibido el premio al mejor medio en la Madrid Héroes Comic Con 2018. Ahora, esta panda de locos de los cómics, se han liado la manta a la cabeza y han decidido dar un paso más: crear su propia revista de cómics en formato físico. Vamos a ver que tal les ha quedado este primer ejemplar.


La primera cosa que hay que destacar es la valentía de querer apostar por el formato físico. A veces, se nos llena la boca de alabanzas hacia el papel y siempre estamos diciendo que es el vehículo natural de los cómics, que como el papel no hay nada mejor para leer. Así que en los tiempos que corren siempre es de agradecer que se apueste por este formato para un magazine de esta temática. Además, hay que decir que esta nueva revista en papel es bastante superior a la interactiva que he podido ver online. El tamaño es igual al de cualquier grapa, cosa que a titulo personal no me agrada demasiado (prefiero las revistas a mayor tamaño y con más páginas) pero que al menos está bien para arrancar. Además el papel es de buena calidad en líneas generales y, como detalle, la cubierta de portada es de mayor grosor que el interior, lo cual le da más empaque al producto final y la hace lucir algo mejor. La maquetación, a cargo de Michael Cubas, está bastante cuidada y realizada de forma correcta y profesional.

Una vez comentado el continente, pasemos al contenido. Para empezar, hay que señalar que la revista (de publicación bimestral) tiene unas cuantas secciones que intuyo serán más o menos fijas tales como el Correo de los lectores (donde se comentan brevemente los mails que los oyentes o fans del programa envían con preguntas u opiniones), la clásica de noticias (la única que no viene firmada, por cierto), dos entrevistas: una al artista español David Rubín (cuyo Sherlock Frankenstein además luce en portada) en la que cuenta cosas relacionadas con su proceso de trabajo y su trayectoria a nivel nacional e internacional y otra muy interesante nada más y nada menos que a toda una leyenda del medio, Mr. Rick Leonardi. La revista se completa con menciones a obras que deberían ser editadas en nuestro país, un par de artículos y varias reseñas de cómics más o menos actuales. La revista se abre con una editorial de Matarranz en la que, como editor jefe del proyecto, explica que llegan con ilusión y mucho por aprender y se cierra con una página dedicada más al humor en la que encontramos chistes y bromas relacionadas con el mundillo. No está nada mal para un primer número, la verdad.

“A la venta el 18 de octubre en todas las librerías especializadas por 4,50€”

CONCLUSIONES

Estamos ante una buena idea hecha realidad pero que, dado que aún tiene mucho camino por recorrer, tiene también mucho margen de mejora. En los tiempos que corren, donde lo digital está al alcance de cualquiera, hay que cuidar hasta el mínimo detalle si quieres diferenciar tu producto físico y que la gente no acuda a la red a buscar información o leer reseñas. Por eso, espero que los artículos ofrecidos sean exclusivos de esta revista, si no los lectores (millennials en su mayoría que dominan las tecnologías sin despeinarse) acudirán antes a Internet que a la revista. En este caso, desconozco si los textos se pueden encontrar también en la página web del programa pero mi consejo para futuros números es que se incluya en la revista material que únicamente pueda encontrarse en la misma. También estaría bien que el amigo Brun escribiese más en la revista, dado que su único artículo en la misma, me parece el mejor de todos (sobre todo en expresión escrita) y echo de menos más material de este estilo y firmado por él.

No he encontrado muchos fallos ortográficos o de redacción (algunos menores, pero nada grave) aunque es un aspecto que jamás debe descuidarse (odio profundamente cuando me compro una publicación y me encuentro con alguna “cagada”, así que es obligatorio la revisión de todo el contenido antes de ir a imprenta). En este sentido, los chicos de TyG Magazine no salen muy mal parados. Otro aspecto que quizá sea el más complejo de analizar es el del precio. En mi opinión, sí que creo que es algo cara (o yo estoy acostumbrado a pagar más por otro tipo de formatos, tipo ‘Retrogamer’ o ‘Manual‘, excelentes revistas sobre videojuegos ambas, que también puede ser). Supongo que al final las cosas llevan el precio que tienen que llevar para que las cuentas salgan pero a mi modo de ver los dos ejemplos citados son un buen espejo en el que mirarse de cara a un futuro.

En resumidas cuentas, creo que es una revista bastante chula, que agradará a sus oyentes, ya que está realizada más o menos siguiendo el esquema del programa y que, al ser su primer número, obviamente tiene puntos de mejora evidentes pero también cosas interesantes. Como digo, estamos ante un punto de partida más que correcto y, desde aquí, personalmente les deseo toda la suerte del mundo.

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