Como muchos de vosotros ya sabréis, en esta web existe una especial predilección por los mutantes de Marvel Comics y por ello, quería traeros hoy un texto sobre «El Don» (Astonishing X-Men vol.1: Gifted, en el original); uno de los arcos argumentales más interesantes de ‘La Patrulla-X‘ y de ese modo hablaros un poco sobre el tratamiento que dan los autores de la obra a algunos de los principales personajes de este universo comiquero.

Los mutantes siempre han tenido un gran peso dentro de La Casa de Las Ideas y, por ende, son también poseedores de gran relevancia dentro de la industria norteamericana en el género que nos ocupa, el superheroico o, como se le conoce vulgarmente, el «pijamero». «El Don» es, sin duda alguna, un ejemplo de la calidad que atesoran algunos de los cómics protagonizados por los «Hijos del Átomo».

Para empezar, hay que hablar de los artífices de este tebeo, el cual fue recopilado en un tomo de tapa dura por primera vez en España por Panini allá por 2012 y, para deleite de los fans de los muties, posteriormente vio la luz en sucesivas reediciones con diferentes formatos. Por un lado tenemos al popular Joss Whedon, famoso por su labor como director del film sobre los Vengadores y creador de la serie Firefly, amén de muchos otros trabajos tanto en el mundo del cómic como en la TV. Y por otro, al excepcional dibujante John Cassaday, conocido sobre todo por su estupenda labor en colecciones como la imprescindible Planetary, Flash, Teen Titans o por la gran representación gráfica del Capitán América, sin ir más lejos.

«Las cosas pueden ponerse muy tensas entre estos dos…»

En este «La Patrulla-X: el don«, las relaciones entre los integrantes de un equipo de superhéroes vuelven a ser un aspecto esencial de la historia, sazonada además aquí con unos diálogos brillantes. Una vez más, el neoyorquino vuelve a demostrarnos por qué, polémicas aparte, es uno de los escritores más prestigiosos del mundillo.

Es realmente una gozada la lectura de un cómics de superhéroes cuando gente que sabe guionizar está detrás de la trama y de los diálogos. Los personajes dejan de ser meros monigotes con mallas para mostrarse más humanos, con sus debilidades y fortalezas, con sus traumas y sus preferencias a la hora de relacionarse entre ellos. Creo que el gran acierto de Whedon como guionista es que logra que el lector empatice de manera natural y fluída con estos.

En cuanto al trabajo de Cassaday, una de sus principales virtudes de este fenomenal artista es la obsesión por el detalle. Cada sombra y cada pliegue de la ropa está dibujado con mimo, realismo y, sobre todo, con un estilo muy característico. Las expresiones y posturas de los personajes, objetos y entornos también se muestran más realistas que cuando son representados, por ejemplo, por otros dibujantes como Humberto Ramos o Joe Madureira, autores que enfocan su trazo descaradamente hacia la exageración, lo recargado o lo fantástico.

«Cubierta original del #1 USA.»

‘El Don’, supone además el regreso de un mítico integrante de La Patrulla X (el cual no vamos a desvelar por si alguien no se ha leído aún el cómic, obviamente) y la inclusión de un nuevo villano alienígena llamado Ord, que entra en escena para enfrentarse a los mutantes e intentar eliminarlos. Uno de mis personajes favoritos de «El Don» es, sin duda alguna, la Bestia (con ese aspecto tan felino y su complicada personalidad explotada muy bien por Whedon aquí) pero no quiero que se me olvide destacar también a la Reina Blanca como uno de las mejores caracteres que te encontrarás en este cómic. Sus diálogos mordaces, su extravagante (y ardiente) relación con Cíclope, y a su vez como ve Lobezno este emparejamiento, dejan momentos verdaderamente impagables a modo de viñetas.

También aparecen otros secundarios como Nick Furia o la doctora Kavita Rao cuya obsesión por encontrar una cura para los mutantes esconde un oscuro propósito. Es evidente que los artífices de la mediocre cinta «La decisión final» (película que cierra la primera trilogía de los X-Men en la gran pantalla) de algún modo quisieron homenajear a este grandísimo trabajo que no te puedes perder bajo ningún concepto, dada la enorme calidad que atesora. Advertido quedas.