Una de las publicaciones con los tebeos de humor más desternillantes y disparatadas de nuestra niñez era sin duda la revista “Bichos“. Por poco más de 20 duros (si has nacido en la era del euro, mala suerte) te reías durante un largo rato con las historietas que contenía. Los protagonistas siempre eran bichos, monstruos y criaturas extrañas (de ahí el nombre) pero siempre en clave de humor extravagante. El germen de “Bichos” lo encontramos en una primeriza “Monstruos & Co”, editada por nuestra querida y añorada Editorial Bruguera.

A pesar de que Bruguera cierra en 1986, dicha publicación encontrará una manera de seguir viva en el mercado. Ese mismo año, y de la mano de Compañía General de Editores (o CGE) aparecía en los quioscos su sucesora: La Revista “Bichos”. Dirigida por el ínclito Josep Maria Beà (uno de nuestros mejores autores), su periodicidad fue semanal y cada número constaba de 34 páginas. En su interior, encontrábamos prácticamente el mismo contenido (algunas páginas del material Bruguera incluso fueron aprovechadas) que la mencionada “Monstruos & Co.”: las aventuras de extraños personajes (creadas por diferentes autores patrios) y secciones enfocadas al entretenimientos de los más pequeños de la casa.

“Serpenman, el superhéroe reptiliano de Mayoral.”

En aquellos años, la nueva revista deleitó a los niños con unas historietas absolutamente geniales llenas de extraños personajes como Serpenman (una parodia reptiliana de Superman creada por Ignasi Mayoral), Trompetillo (un bicho muy cargante que explotaba cada tres minutos para luego volver a recomponerse), Dino y Saurio (dos criaturas a las que les ocurrían cosas sospechosamente parecidas a las situaciones vividas por Zipi y Zape), Sustón, un monstruo cuyo principal cometido en la vida era hacer honor a su nombre, dibujado por Jaime Martín (que también tenía otro personaje en la revista llamado Simplonato), Bacterio contra Leucocito (en lo que parecía ser la versión humorística de la serie “Érase una vez la vida”) o La Rana Aventurera, otra parodia cinematográfica (en este caso, de Indiana Jones), entre muchos otros. Todos ellos, muy extravagantes y divertidos, como veis.

Además, Bichos incluía además chistes y tiras cómicas, amén de diversas secciones pensadas para los lectores. A destacar una en la que tenías que diseñar tu propio monstruo para que tu obra fuese publicada posteriormente en la revista.

Cuando la revista estaba muy avanzada, se incorporó a sus filas el maestro Vázquez; lo que supuso un salto de calidad para esta. Así, además de encargarse de algunas portadas y secciones, se incluyeron historietas de Gu-Gú y otros personajes dibujados por Vázquez (como su alter ego, Manolo). El bueno de Beà, dejaría más adelante la dirección de la revista Bichos en manos de otro nombre ilustre, la polifacética y talentosa Montse Vives, y los últimos números publicados incluirían las aventuras del televisivo Inspector Gadget como reclamo para intentar salvar las ventas pero la realidad es que todo se acercaba a su fin ese mismo año.

“En las portadas podíamos encontrar seres de lo más variopintos.”

La revista Bichos solo duró 43 números pero nos brindó la posibilidad de disfrutar de hilarantes tramas protagonizadas por geniales creaciones que se sucedían viñeta y tras viñeta. Un año más tarde, se puso a la venta una especie de intento (no muy digno, dicho sea de paso) de recopilatorio de todas estas grapas en formato rústica, publicado con el nombre de Festival Bichos. En definitiva, si podéis haceros con algunos de estos tebeos hoy día, no os arrepentiréis (sobre todo si sois fans de nuestra historieta y el cómic patrio de aquellos años). Qué tiempos aquellos en los que leer este tipo de historietas nos hacía felices, ¿verdad?